Preguntas frecuentes

No hace falta “estar muy mal” para ir a terapia. Es recomendable si te sientes sobrepasado, con ansiedad, tristeza persistente, problemas de relación, o simplemente quieres entenderte mejor y mejorar tu bienestar emocional.

No es necesario. Al inicio se trabaja precisamente en construir una comprensión conjunta de lo que te está ocurriendo, sin necesidad de tenerlo definido o explicado con claridad.

Es completamente habitual. En las primeras sesiones se exploran distintas áreas de tu vida para identificar qué te está generando malestar y qué aspectos podrían ser importantes para ti, aunque aún no estén claros.

Es esperable. El ritmo lo marcas tú. La terapia no requiere que lo expliques todo desde el inicio; se construye un espacio progresivo donde pueda ir apareciendo lo que sea relevante.

Se realiza una evaluación inicial de tu situación actual, se exploran patrones de funcionamiento (cómo respondes ante ciertas experiencias internas o externas) y se empieza a orientar el trabajo hacia objetivos flexibles y valores personales.

Depende de cada persona y de sus objetivos. No hay una duración fija; el proceso se adapta a tus necesidades y a tu ritmo de avance.